2009-08-19

Bakarrik


* Ordenean ikusi laburmetraiak / Se recomienda ver en orden los cortometajes

Bakarrik


Aspaldi ihartutako lorearen arrastoa

baino ez duen hilobia.


Ibaiaren bokalean

ur gozoaren itsasoratzea, artega

begiratzen duen gizon zaharra;

“bidai guztiek

amaiera behar dute noizpait”

pentsatzen duen bitartean.


Bakarrik.


Denborak aurrera egiten du etengabe;

“we are not that young anymore”.

Jendartean bakarrik eta,

bakardadean,

are bakartiago.


Nerabea

beti dabil amildegiaren ertzean,

funanbulistaren harian.

Beretzat, bakardadea,

zorigaiztoko haize bolada da, amildegian;

eta hariaren mutur bat haustea bezalakoa,

haurtzarotik heldutasunera igarotzeko garaian.

Halabeharrez haria apurtzea edo,

berak, malko karminak jasan ezinik,

ezintasunez ebakitzea.


Umearentzat,

imajinazioa aberastuko dion jolas berria da

bakardadea.


Sugandila



J'Attendrai Le Suivant Philippe Orreindy
(Hurrengora itxarongo dut/Espero al siguiente)



Signs Patrick Hughes
(Zeinuak/Señales)



2009-06-12

El andén del presente




El andén del presente


El rencor y el odio son como tomar veneno

y pretender que se muera el otro.

La intransigencia, inseguridad.

Y la violencia, como dijo Gandhi,

es el miedo a los ideales de los demás.


Mentir es faltar a la verdad, sin vergüenza,

y confundirse, errar;

que es muy humano,

y nos debe enseñar a ser más cautos.

Pero quién yerra y yerra… se confunde y se confunde…

demasiadas veces,

al final miente.

Y el primer engañado es uno mismo.


La melancolía es

una ausencia que ocupa más que mil presencias,

y la nostalgia

haber superado la amargura,

reconvirtiendo la tristeza de la falta

en agradable recuerdo;

es saber vivir con ese hueco grande

que ha dejado quien se va.


La pasión no es siempre el paso previo al amor,

como tampoco el fuego simboliza siempre lo mismo;

a veces es garra, brava,

que se contornea como una exótica silueta,

y otras veces

es calma cálida; la seguridad del hogar.


La incertidumbre abruma

aunque bien podría despertar esperanza,

también, a veces, lo hace el futuro,

que es la máxima representación de la duda.

Como escribió Eduardo Galeano,

“no podemos adivinar el tiempo que será,

pero sí que podemos soñar el que queremos que sea”.

Y aunque no siempre querer es poder,

soñar sí que te deja ese regusto,

igual que cuando piensas en el café que tomarás,

antes, incluso, de haber empezado la comida.


He bebido mucho veneno,

y no se han muerto los otros.

He mentido,

a base de errores y confusiones,

y me sé nostálgico.

Lo veo en el día a día,

como cuando me siento en el metro,

siempre de espaldas a la dirección en la que avanza el tren,

como mirando lo que voy dejando atrás: Larrabas, Berango, Bide…

pero antes de llegar a la estación,

ya estoy saboreando el regusto que me dejará

pasear por el andén del presente;

no mirando al pasado,

ni buscando saber el futuro.

Sugandila

Música de fondo: Mad World (Instrumental Version), Gary Jules; BSO Donnie Darko
Fotografía: "Frankfurt am Main - Hauptbahnhof - Neues Dach", por Heidas.

2009-05-12

Betiko Bilbo Berria - El nuevo Bilbao de siempre

"La poesía es liberación interior" - Octavio Paz
... garaiek poesia eskatzen dutelako...

**Abajo en Castellano (artículo + programa)**

Betiko Bilbo berria



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Iluna da askotan Bilboko zerua,

grisa eta pisutsua;

berun eta metalezko hodeiei begiratzen diet

begitankor;

jaustekotan, ez naute ustekabean harrapatuko.


Obra gizon baten mailukadak ematen dute

trumoi hotsek;

baina gaur ez du urik botako,

kostaldean daude txoriak eta

barrualderantz egiten dute, euria egingo duenean.


“Zerua garabiei esker ez da jausten”,

esan dit ume txiki batek.

Gora begiratu, eta bai,

garabiek zerua mantentzen dutela ematen du.

Obrak eta obrako langileak,

lanak eta lanabesak eta hondeatzeko makinak,

Bilbo zahar berrituan.


Garabiak eta hodeiak korapilatzen dira

adreiluzko erraldoien gainetik;

eraikin horien hegaletan, bestalde

azal iluneko emakumeak, gizon urdinak,

sepia koloreko zaharrak eta gazte gorriak,

ortzadar koloreko bikoteak, korapilatzen dira,

eraikin horien hegaletan.


Bere baitan du kolorea Bilbok,

eguzki izpi eta euri tanta baten arteko laztanetik sortua

izan balitz bezala.

Umeengatik da bihurria hiria,

gazteengatik idealista,

helduei esker pragmatikoa

eta nagusiei esker, betikoa.


Betiko Bilbo berria.


Sugandila

El nuevo Bilbao de siempre






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El cielo de Bilbao es oscuro,
gris y pesado;
esas nubes de metal, plomizas
que miro, con desconfianza
si se caen, no me cogerán desprevenido.

La tormenta suena a golpes de martillo
de algún obrero;
pero hoy no va a llover,
los pájaros están en la costa y
suelen buscar resguardo en el interior
cuando se avecina tempestad.

“El cielo no se cae porque hay grúas”,
me ha dicho un niño.
Miro hacia arriba, y sí,
parece que las grúas sostuvieran el cielo.
Obras y peones,
construcciones, herramientas, excavadoras,
en este Bilbao renovado.

Nubes y grúas se entrelazan
sobre los gigantes de cemento;
y a los pies de estos edificios,
mujeres de piel oscura, hombres azules,
viejos en sepia, jóvenes rojos,
parejas del color del arco iris, se entrelazan,
a los pies de estos edificios.

Bilbao tiene color propio,
nacido de la caricia
entre un rayo de sol y una gota de lluvia.
Por los niños es una ciudad traviesa,
por sus jóvenes idealista,
los adultos la hacen práctica
y los mayores, la hacen reconocible.

Bilbao; la nueva ciudad de siempre.

Sugandila

2009-04-07

China y Tíbet: Un binomio de soberbia y dependencia



El pasado 10 de Marzo se celebró el quincuagésimo aniversario del alzamiento tibetano contra las fuerzas chinas. Efeméride que siempre dirige las miradas hacia el Premio Nobel de la Paz y líder político-espiritual del Tíbet, Dalai Lama; pero que, paradójicamente, suele estar rodeada de polémica, y en más de una ocasión, de violentos enfrentamientos.


Ha pasado un mes de dicha fecha, y he podido comprobar la tristemente efímera presencia de la noticia en los medios; también he comprobado, una vez más, cómo son mancilladas las palabras, y cómo cambian de significado al ser pronunciadas por unos u otros. Por todo ello, he decidido retomar el tema en este artículo.


El Dalai Lama es una figura superfluamente conocida en la sociedad actual, especialmente desde que fue condecorado con el premio al individuo que más ha trabajado por la fraternidad de las naciones, por la abolición de los ejércitos o por la promoción de congresos de paz: ergo, el Nobel de la Paz. Y digo superfluamente porque saber sobre el Che no es pasearse con su imagen serigrafiada en la camiseta, y porque para ser Bueno −con mayúsculas− no hay que ganar El Premio. Mahatma Gandhi nunca lo ganó.


Pero, ¿quién es en realidad el Dalai Lama? El actual, es el sucesor de una estirpe de líderes religiosos de la escuela Golug del Budismo tibetano. Aunque, más correcto sería decir que, es la decimocuarta reencarnación de aquel primer Dalai Lama. Dalai, en mongol, significa “océano”, y Lama “líder espiritual”. Por ello, el Dalai Lama se debe tomar por un “líder cuya espiritualidad es tan profunda como el océano”. El Dalai Lama contemporáneo, en tibetano, adopta el nombre espiritual de Tenzin Gyatso, pero nació como Lhamo Döndrub, en 1935. A los dos años fue reconocido como la reencarnación de su predecesor, y tristemente saltó a la fama en 1959, al exiliarse, algunos años después de la canalla incursión militar china en tierras tibetanas.


Según China, Tíbet forma parte de su geografía desde los albores de la humanidad, pero la realidad es que hasta 1951, el año de la invasión, Tíbet no era más que una Teocracia aislada de casi todo. La República China justificó semejante atropello en pro de la modernidad y el progreso –una palabra mancillada–, y para liberar al pueblo tibetano que supuestamente vivía esclavizado por monjes y poderosos latifundistas. Sorprendente acusación, cuando un número importante –alrededor de 80.000 tibetanos– siguió al Dalai Lama en el exilio, y otra gran parte profesa gran admiración por su persona, y protagoniza ardientes manifestaciones en el techo del mundo, pasados 50 años del exilio, y medio siglo después de aquel fallido alzamiento. De ser cierta tal acusación, ¿no deberían estarles agradecidos a los militares chinos, o al menos, habérseles calmado el ardiente anhelo de autodeterminación? –Una palabra mancillada, que no necesariamente implica la secesión–. Por lo visto, no.


Nadie sabe si el actual Dalai Lama será el último del clan. Ni siquiera él mismo lo asegura: “Yo creo que el Dalai Lama es un jefe temporal, inventado por el hombre. Que el Dalai Lama como institución perdure solo depende del deseo de los tibetanos”. Provoca sorpresa semejante muestra de modernidad por parte del líder de un pueblo supuestamente estancado en la Edad Media. Sin embargo, el Gobierno tibetanos en el exilio hace más de cuarenta años que abrió las puertas hacia una democratización de su nación, para dejar atrás la Teocracia. En 1963, tras cuatro años de destierro, escribió el borrador de una constitución, basado en la Democracia. En el texto, claramente se dice que el Dalai Lama podrá ser retirado como líder de la nación si dos terceras partes de la Asamblea así lo deciden. Más recientemente, en 2001, crearon el Kalon Tripa, una suerte de jefe de la Administración que se ocupa de los asuntos diarios del Gobierno tibetano y está a cargo de los dirigentes políticos. El Dalai Lama prueba su sentido del humor al afirmar que gracias al Kalon Tripa está “medio jubilado”. A pesar de todo ello, el líder espiritual tibetano afirma que “la figura del Dalai Lama aún le es útil a la gente del Tíbet; más aún, diría que si muriese hoy, los tibetanos elegirían otro Dalai Lama”.


El Gobierno de Pekín no soporta a este hombre religioso de 72 años afincado en Dharamsala, un pequeño pueblo indio a los pies del Himalaya. Hasta tal punto llega su desprecio, que demagogia tras demagogia intenta construir una opinión pública de repudio hacia su figura. Pero el Dalai Lama confía en el buen criterio del pueblo chino, y cree que “no se cree ya esas mentiras”. Pekín acusa al séquito del Dalai Lama de estar detrás de las revueltas de 2008 y le ha llamado “separatista que utiliza la religión para conseguir la independencia” –otra palabra mancillada–. Extraña crítica, cuando el mismo Dalai Lama en su página web rechaza la independencia

absoluta: “sólo pido un alto grado de autonomía para los tibetanos, formando parte de la República de China”.


Hu Jintao, actual presidente de China, pretende ir un paso más allá en la lucha contra los inconformistas tibetanos: “debemos construir una gran muralla sólida contra el secesionismo y proteger la madre patria”. Hablar de murallas hoy en día, con lo que supuso el Muro de Berlín, y con la pérdida de valores que simboliza el Muro de la Vergüenza que Israel ha construido para ahogar al pueblo palestino, es, cuando menos, de mal gusto. Pero Hu conoce bien esta región, y sabe de qué y a quiénes habla, ya que fue secretario general del Partido Comunista Chino en ese territorio entre los años 1988 y 1992. Cuatro años que fueron suficientes para instaurar una primera Ley Marcial para sofocar otra manifestación independentista. En este año 2009, el presidente no ha tomado medidas tan drásticas –aún– como la anunciada muralla, pero sí fuertes medidas militares y policiales, que algunos medios europeos tildan de cercanas a la Ley Marcial –de nuevo instaurada por el señor Hu­–.


A pesar de que el Dalai Lama no sea independentista, y sí que haya sectores secesionistas en el pueblo tibetano, su figura tiene una gran capacidad aglutinadora y es un gran guía para su gente. Por ello, muchos creen que la muerte del Dalai Lama –que no goza de muy buena salud últimamente– provocaría una inestabilidad en el territorio similar a la que provocó el fallecimiento de Yasir Arafat en Palestina. “Asociaciones pro Tíbet de todo el mundo coinciden en que el Dalai Lama ha logrado convertir su causa en un movimiento por los derechos humanos de los 6 millones de tibetanos que viven en Tíbet”, asegura el portavoz de la campaña Free Tibet, Matt Whitticase.


Tras las trágicas manifestaciones del año pasado en Lhasa, capital del Tíbet, que se saldaron con cientos de monjes detenidos y miles de heridos, no ha habido ninguna conversación entre los dos gobiernos. En este aniversario de 2009 no ocurrió nada en Lhasa, pero había una tensión en el ambiente que se podía cortar con cuchillo. En declaraciones al diario alemán Frankfurter Rundschau, el Dalai Lama afirmó: “La situación en el Tíbet es muy tensa y podría registrarse una explosión de violencia en cualquier momento”.


Pero no fueron esas las declaraciones más sonadas del líder tibetano, sino las palabras que pronunció en su discurso de celebración del 50 aniversario: “China ha empujado a los tibetanos a tales niveles de sufrimiento y penuria que literalmente han experimentado el infierno en la Tierra”. A lo que el Gobierno chino respondió, sin ningún tipo de pudor, que lo que han hecho es convertir la meseta del Himalaya en “el cielo en la Tierra”.


Extraña imagen que tiene del Edén la Administración Hu, cuando el territorio está plagado de check-points policiales, convoys de vehículos armados y policías apostados en los tejados de las casas, según los pocos testigos que pueden informar desde allí. Y es que, turistas, visitantes, y cómo no, periodistas, tenían restringida la entrada al territorio en las fechas cercanas al aniversario. China, lógicamente, negó tal situación, pero, ahí estaban las agencias de viaje, confirmando la imposibilidad de entrar en ese territorio. ¿Y a eso que responde el Sr. Hu? Pues nada. La conexión a Internet y los servicios de telefonía móvil también dejaron de funcionar a medida que se acercaba la fecha. ¿Será porque por esas vías se informaron las redacciones de todo el mundo de la brutalidad policial china en las manifestaciones de años anteriores?

Para más INRI, la mera tenencia de una imagen del Dalai Lama es constituyente de delito, lo que, unido al cariño que sienten por su figura, ha empujado a los tibetanos a portar bajo sus atuendos estampas de Su Santidad, de manera que no sean descubiertas. Pero en los monasterios tampoco queda libre este pueblo del yugo chino. “Más de 2.300 funcionarios de la República trabajan desde los incidentes del año pasado para cerciorarse de que los pupilos no sean engañados por los monjes separatistas, y asegurar una normal práctica del Budismo”, según la agencia de noticias Xin Hua. No pocos consideran esto un atropello a la libre educación y un verdadero adoctrinamiento.


En muchos países se celebraron manifestaciones a favor de los derechos del Tíbet coincidiendo con las Olimpiadas de Pekín 2008, lo que demuestra que el Dalai Lama mantiene intacta su capacidad de atracción. Pero este magnetismo del líder tibetano tiene también su contrapartida: puede llegar a desvirtuar la verdadera lucha de un pueblo por su derecho de autodeterminación.


El Dalai Lama también aseveró que las genuinas religión, cultura y lengua del Tíbet “están a punto de extinguirse”. En mi humilde opinión, además del yugo de China, deberían intentar reemplazar la presencia del Dalai Lama, en lo que a gobierno respecta, por una representación meramente política. Porque, recordemos, los medios de comunicación se olvidan de una edición a otra de cualquier persona, cualquier pueblo y cualquier lucha, por muy legítima que sea. Y lo que no aparece en los medios, no existe.


Fuentes:

The Associated Press

Xin Hua News Agency

Dalailama.com

El País

2009-03-31

Ser periodista

A sabiendas de que me está costando más de lo habitual preparar el próximo post del blog, y por haberme encontrado este texto tan bonito sobre el periodismo, publico esta entrada casi como un entreacto, firmado por el periodista gasteiztarra Aratz M. Goikoetxea. El artículo fue publicado en la revista Euskal Etxeak, en el número de Abril de 2008. Goikoetxea se licenció en periodismo por la UPV-EHU, y desde 2005 está vinculado a Radio Vitoria.

Dedicado a tod@s l@s colegas de profesión.

"Ser periodista"


Hace varios años, cuando aún estaba estudiando la carrera de periodismo, una joven reportera que había informado sobre la última guerra de Irak desde el famoso Hotel Palestina de Bagdad me dijo: «ser periodista es complicado, pero si decides serlo también será lo único que podrás ser». Han pasado varios años desde entonces. He acabado los estudios. He sufrido la crisis post-carrera, desesperado por encontrar un trabajo, aunque no fuera ni digno de mí ni digno de la profesión a la que quiero dedicarme de por vida. He conocido esos estadios, hasta que por fin tuve mi oportunidad.

Entré en aquella redacción de Radio Vitoria que en su día me pareció inmensa, y que ahora es tan mía como de quienes llevan allí la mitad de su vida, y quedé fascinado. Observaba atentamente a mis, desde entonces, compañeros. Los admiraba y aún los admiro. Algunos de ellos han sido y son para mí ejemplos a seguir. He trabajado codo con codo con ellos, y desde el primer día puedo decir, con orgullo, que me trataron de igual. Incluso realicé tareas que supuestamente estaban designadas a los veteranos. La radio, el medio que conozco, me ha dado todo. Lo bueno, y lo malo. Y he vivido experiencias que me han reafirmado una vez más en lo que ya decía Gabriel García Márquez: que escogí la mejor profesión del mundo. Una profesión devaluada por programas de televisión disfrazados de reporterismo amarillo. O, lo que es peor, por periódicos conspirativos al servicio de intereses políticos. Un periodismo que no he aprendido en las aulas y que, por ética, no ejerzo. Y eso que hay días en que uno se cuestiona todo, incluidos los principios.

Sí, hay días que todo sale mal, que se acaban las ideas, que todo se tuerce, que nada sale como estaba previsto, que discutes, que metes la pata, que se te escapa un dato importante, que te quedas en blanco en antena. Esos días que piensas que te equivocaste, que realmente no sirves para esto. Pero al final del día, siempre hay algo que te devuelve la ilusión. Un gesto, una palabra, una llamada de un oyente, el guiño de tu jefe, el aliento de tus compañeros. Sí, ser periodista es complicado, pero es cierto que una vez que decides serlo, es lo único que puedes ser.

Aratz M. Goikoetxea

2009-03-12

Sugandila Reidiou




Berria!

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