
El andén del presente
El rencor y el odio son como tomar veneno
y pretender que se muera el otro.
La intransigencia, inseguridad.
Y la violencia, como dijo Gandhi,
es el miedo a los ideales de los demás.
Mentir es faltar a la verdad, sin vergüenza,
y confundirse, errar;
que es muy humano,
y nos debe enseñar a ser más cautos.
Pero quién yerra y yerra… se confunde y se confunde…
demasiadas veces,
al final miente.
Y el primer engañado es uno mismo.
La melancolía es
una ausencia que ocupa más que mil presencias,
y la nostalgia
haber superado la amargura,
reconvirtiendo la tristeza de la falta
en agradable recuerdo;
es saber vivir con ese hueco grande
que ha dejado quien se va.
La pasión no es siempre el paso previo al amor,
como tampoco el fuego simboliza siempre lo mismo;
a veces es garra, brava,
que se contornea como una exótica silueta,
y otras veces
es calma cálida; la seguridad del hogar.
La incertidumbre abruma
aunque bien podría despertar esperanza,
también, a veces, lo hace el futuro,
que es la máxima representación de la duda.
Como escribió Eduardo Galeano,
“no podemos adivinar el tiempo que será,
pero sí que podemos soñar el que queremos que sea”.
Y aunque no siempre querer es poder,
soñar sí que te deja ese regusto,
igual que cuando piensas en el café que tomarás,
antes, incluso, de haber empezado la comida.
He bebido mucho veneno,
y no se han muerto los otros.
He mentido,
a base de errores y confusiones,
y me sé nostálgico.
Lo veo en el día a día,
como cuando me siento en el metro,
siempre de espaldas a la dirección en la que avanza el tren,
como mirando lo que voy dejando atrás: Larrabas, Berango, Bide…
pero antes de llegar a la estación,
ya estoy saboreando el regusto que me dejará
pasear por el andén del presente;
no mirando al pasado,
ni buscando saber el futuro.Sugandila
Música de fondo: Mad World (Instrumental Version), Gary Jules; BSO Donnie Darko
Fotografía: "Frankfurt am Main - Hauptbahnhof - Neues Dach", por Heidas.